martes, 10 de enero de 2017

Origen del champú

Son muchas las cosas que nos la pasamos utilizando en el día a día: pasta de dientes, crema humectante, afeitadoras, jabón, etc. pero muy pocas veces (por no decir que ni una sola vez) nos paramos un momento a pensar en temas como ¿De dónde sale? ¿Cuántas personas deben de estar en la cadena de producción de este o tal producto para que yo pueda utilizarlo? ¿Quién fue que lo inventó?...
En el tema del post de hoy queremos tratar un poco acerca de algo imprescindible para el ser humano de hoy en día, al menos en el mundo occidental: el champú (o shampoo).
Empezaremos por lo más llamativo de este producto: su nombre.
¿Por qué se llama champú o shampoo, y no algo así como “jabón de cabello” o “limpia-cabezas”?
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Bien, empezando por que “limpia-cabezas” no es un nombre muy llamativo para promocionar un invento, la implementación de su nombre se remonta a la India colonial, alrededor del siglo XVIII. Por esos tiempos, se llevaba acabo una práctica propia de su territorio llamada champo o champna, la cual consistía en masajear lo que hoy conocemos como cuero cabelludo. La palabra champo hacía referencia a presionar o amasar los músculos de la cabeza; dado el efecto relajante que dicha actividad esparcía en las personas, muy pronto los ingleses se hicieron adeptos a ella y al pronunciar su nombre crearon el anglofonismo shampoo.
Pero la historia no termina allí, por supuesto.
¿Cómo fue que la práctica de masajear la cabeza adquirió además la costumbre de lavar el cabello?
            La explicación se va un poco precisamente hacia el interés de los ingleses por la champo, porque no sólo se movilizaron personas originarias de la India a Inglaterra y otros territorios para extender y servir sus conocimientos en dicha tradición, sino que un inglés, identificado por algunos como  Kasey Hebert, se inspiró en los jabones y hierbas aromáticas que usaban los peluqueros y salones de belleza de la época para crear un producto, especializado para el cabello, al cual llamó como Shaempoo, que más tarde comenzaría a vender en algunas calles londinenses.
            Hasta ese momento, la forma de lavar el cabello era practicada usando el mismo producto que se utilizaba para el resto del cuerpo, algún jabón corriente hecho de grasas de animal como manteca de cerdo o miel de abejas y con algunos otros aditivos para darle una contextura sólida  lisa.
            Tomando como base la idea de Kasey Hebert, el champú, tal como lo conocemos hoy en día (fabricado industrialmente y con tecnologías cada vez más avanzada según la época en que se comercialice), fue un producto producido y comercializado por primera vez por una compañía llamada Drene, a quienes se les puede ameritar la creación del champú sintético, artificial o con una base que no dependiera del jabón (más precisamente, de la grasa animal).

            Parece extraño pero es una historia realmente interesante ¿cierto? Es increíble que cada detalle de cada actividad que realizamos o cada objeto que usamos tenga un poquito de historia detrás.

Foto de deaseo.com

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